Colombia merece que pensemos antes de votar
¿Sabes algo?
Cada vez que pienso en Colombia me invade una sensación extraña. Una mezcla entre orgullo y tristeza.
Orgullo porque vivimos en uno de los países más hermosos del planeta. Tenemos montañas, ríos, mares, selvas, una biodiversidad que muchos países quisieran tener. Tenemos una riqueza natural que parece sacada de un sueño.
Pero también tenemos algo aún más valioso: nuestra gente.
Gente trabajadora. Gente que madruga. Gente que se levanta después de cada caída. Gente que lucha por sacar adelante a sus hijos, a sus padres, a sus familias.
Por eso me cuesta aceptar cuando escucho a alguien decir que "el pobre es pobre porque quiere".
No.
La vida me ha enseñado otra cosa.
He visto personas darlo absolutamente todo por una oportunidad que nunca llegó. He visto mujeres y hombres romperse el alma trabajando sin que eso garantice una vida digna. He visto talento desperdiciado porque alguien más tenía los contactos adecuados, el apellido correcto o era amigo del amigo de alguien.
Claro que el esfuerzo importa.
Claro que la disciplina importa.
Pero también importa el punto de partida.
Importa la educación a la que tuviste acceso.
Importa el barrio donde naciste.
Importan las oportunidades que encontraste o que nunca llegaron.
Por eso creo que una sociedad justa no es aquella donde todos terminan igual, sino aquella donde todos tienen una oportunidad real de avanzar.
Y precisamente por eso quiero hablarte hoy.
No como experta.
No como analista política.
No como alguien que pretende tener la verdad absoluta.
Quiero hablarte como una colombiana más.
Como alguien que ama profundamente esta tierra.
Estamos acercándonos a una elección presidencial que puede definir el rumbo de nuestro país durante muchos años.
Y mi pregunta para ti es sencilla:
¿Estás votando desde la reflexión o desde la emoción?
Porque una cosa es estar inconforme con un gobierno.
Y otra muy distinta es votar únicamente por rabia.
¿Estamos analizando propuestas?
¿Estamos investigando trayectorias?
¿Estamos cuestionando lo que vemos en redes sociales?
¿O simplemente estamos siguiendo la corriente?
La democracia necesita ciudadanos que piensen.
No ciudadanos que repitan.
Vivimos en un momento en el que pareciera que quien piensa diferente se convierte automáticamente en enemigo.
Y eso me preocupa.
Porque Colombia ya ha sufrido demasiado por la violencia, por el odio y por la incapacidad de escuchar al otro.
No quiero una Colombia donde se humille al que piensa distinto.
No quiero una Colombia donde el insulto sustituya al argumento.
No quiero una Colombia donde el resentimiento sea el motor de las decisiones colectivas.
Quiero una Colombia donde podamos debatir sin destruirnos.
Donde podamos disentir sin odiarnos.
Donde entendamos que, al final del día, todos compartimos la misma patria.
Por eso me identifico más con una visión política que habla de derechos humanos, de protección ambiental, de oportunidades para quienes históricamente han sido excluidos, de dignidad humana, de defensa de la vida y de construcción de paz.
No porque crea que un candidato sea perfecto.
No existen los políticos perfectos.
Sino porque creo que el país necesita más empatía y menos confrontación.
Más puentes y menos trincheras.
Más humanidad y menos arrogancia.
He escuchado discursos que apelan al miedo, a la división y al enfrentamiento permanente. Y aunque entiendo que muchas personas los apoyen por razones legítimas, me pregunto si ese es realmente el camino que queremos seguir recorriendo como nación.
Yo prefiero creer que Colombia puede avanzar sin dejar atrás a los más vulnerables.
Prefiero creer que el desarrollo económico y la justicia social pueden caminar de la mano.
Prefiero creer que proteger nuestros recursos naturales no es una debilidad sino una obligación.
Prefiero creer que las diferencias políticas no deberían convertirnos en enemigos.
Quizás estés de acuerdo conmigo.
Quizás no.
Y está bien.
Lo único que te pido es que no votes por impulso.
Que no votes por odio.
Que no votes porque alguien te dijo qué pensar.
Lee.
Investiga.
Pregunta.
Contrasta.
Reflexiona.
Porque Colombia es demasiado hermosa para que decidamos su futuro sin pensar profundamente en las consecuencias.
Merecemos un país mejor.
Y ese país comienza con ciudadanos capaces de mirar más allá de la emoción
del momento.
Yo ya reflexioné.
Ahora te invito a que hagas lo mismo


Comentarios
Publicar un comentario