La Brujita
Hace muchos años, cuando yo todavía estaba más pelada y el futuro parecía un juego lejano, nació una de mis primas. Llegó antes de tiempo, de apenas siete meses, y su llegada fue una lucha. Su mamá tuvo que enfrentarse a mil temores para verla crecer fuerte, pero desde el primer momento supe —aunque no la conocía aún— que esa niña venía con un brillo especial.
Venía a hacer magia.
Durante muchos años, mientras ella crecía, no tuvimos conexión física. Ella vivía en un pueblo con sus papás, y yo en la ciudad, a tres o cuatro horas de distancia. Éramos familia, sí, pero cada una en su mundo. Todo cambió el día en que vino a visitar a la familia. Ese día, sin saberlo, el universo nos tenía una cita pendiente.
Al principio, ella pensó que yo era “gomela”, creída, distante. Y yo… bueno, yo no sabía qué esperar. Pero la vida, con su humor divino, nos tenía guardada una sorpresa enorme. Bastaron unas horas, unas risas, unas conversaciones sin filtro, para darnos cuenta de que estábamos hechas del mismo fuego. Desde entonces, ella se convirtió en mi prima favorita. Y lo mejor es que también cambió su forma de verme: entendió que detrás de mis palabras directas y mi carácter, había alguien que la entendía de verdad.
Esa conexión fue tan natural, tan genuina, que desde entonces no se ha roto.
Nos une algo más fuerte que la sangre: nos une el alma.
Quiero verla crecer, verla brillar, verla alcanzar cada uno de sus sueños —los grandes y los pequeños, los que dice en voz alta y los que guarda para sí. Me alegra verla avanzar, verla hacer, verla vencer. Sé que no ha sido fácil, porque la vida no lo es para muchos, pero ella me ha demostrado una y otra vez que cuando uno quiere, puede.
Y sí, me llena de orgullo saber que de alguna manera he podido influir un poquito en sus decisiones, animarla a ver más allá, a entender que la vida no es solo lo que se ve, sino lo que se imagina.
Quiero verla feliz, libre, con la sonrisa grande y la mirada luminosa.
Y cuando la vea triunfar, cuando la gente la mire con admiración, quiero poder decir —con el corazón hinchado—:
“Esa que ven allá, esa que está brillando, esa es mi prima. Mi brujita. La que nació un 31 de octubre, pero tiene alma de ángel.”
Le digo brujita no solo por su fecha de nacimiento, sino porque desde que llegó, hechizó mi vida con su fuerza, su ternura y su magia.
Mi brujita, te quiero mucho.
Y no lo olvides jamás: naciste para hacer magia, no para esconderla.
...
¿Tienes a alguna prima, una amiga o alguna mujer especial que llegó como por casualidad y terminó marcándote el alma?
Cuéntame en los comentarios quién es tu brujita, tu persona mágica, esa que te inspira a creer otra vez en lo imposible.
#MiBrujita #AmorDePrima #MagiaReal #LasCosasComoSon #SinPelosEnLaLengua #FamiliaConAlma #MujeresQueBrillan


Hola primita hermosa 🤩 soy tu brujita ❤️ gracias por hermosas palabras que me llegaron al alma😊 te adoro un montón 🤗
ResponderEliminar