A veces quisiera que el día tuviera más horas...
Mira, te voy a hablar con toda sinceridad.
Hay días en los que me levanto con mil cosas en la cabeza. Quiero avanzar con mis proyectos, cumplir mis metas, estar para mi familia, aprender, crecer... ¡hacerlo todo! Pero el tiempo no me da. Simplemente no alcanza.
Y ahí es cuando me toca parar un momentico y decirme:
“Ey, no tienes que hacerlo todo de una vez. Solo haz lo que de verdad te mueve el alma.”
Muchas veces uno cree que porque tiene una meta clara, tiene que lograrla YA, en este mismo instante. Que si uno no actúa rápido, se pierde.
Pero no.
A veces, esa idea que te está rondando, esa meta que te quita el sueño... no es casualidad.
Esa idea te la puso Dios en el corazón.
Él no te la pone para que corras sin pensar.
Te la pone para que la siembres, la trabajes, la cuides… y poco a poco, crezca.
Hoy, yo estoy en ese punto.
Estoy haciendo muchas cosas a la vez. Me ha tocado dejar otras de lado, bajarle al ritmo, enfocarme en lo que realmente es prioridad. No ha sido fácil, porque soltar cuesta.
Pero también es necesario.
Y ¿sabes qué? Siento que ha valido cada segundo.
Estoy haciendo cosas nuevas, diferentes, que me retan, que me enseñan, que me enriquecen.
Y aunque sí, a veces me encantaría que el día tuviera más horas, la verdad es que cuando uno hace lo que ama, lo que lo llena…
sientes orgullo de ti mismo, de lo que has logrado y hay fe de que vas a lograr mucho más.
Y eso, eso hace que el corazón esté hinchado de orgullo, de propósito.
¿Y tú?
🔸 ¿Qué estás soltando hoy para poder avanzar?
🔸 ¿A qué le estás diciendo “sí” con el corazón?
🔸 ¿Hace cuánto no haces algo que de verdad te hace feliz?
No tienes que correr. Sólo no te detengas.
Haz lo tuyo, a tu ritmo, con fe y con intención.



Comentarios
Publicar un comentario